Las mujeres de la Asamblea Abolicionista de Madrid enviamos el martes 23 de junio de 2020 la siguiente tribuna a el diario El País con el apoyo de las más de mil mujeres (y hombres) que firmaron nuestro comunicado de protesta por la publicación de un artículo en el que se afirmaba que no solo las mujeres menstruaban, lo que supone la negación de la existencia de las mujeres y las violencias que sufren de forma estructural como clase sexual. El periódico no ha publicado ni ha respondido a nuestra denuncia, que es la de todas, por eso la traemos a nuestra web y damos las gracias a las más de 1.200 personas y grupos que se han posicionado del lado de los derechos de las mujeres. No permitiremos que nos borren ni nos deshumanicen. La lucha sigue.

Las mujeres de la Asamblea Abolicionista de Madrid denunciamos la negación de la violencia estructural contra las mujeres que constituye el artículo “Ni todas las mujeres menstrúan ni todas las personas que menstrúan son mujeres” publicado en el diario El País el pasado 20 de junio. Desde hace tiempo, asistimos al intento de institucionalizar la neolengua machista que promueven las teorías queer, con la que se deshumaniza a las mujeres en términos como “cuerpos menstruantes” o “personas gestantes”. Estas expresiones, cosifican a las mujeres en nuestras funciones reproductivas y borran las experiencias y las violencias que sufrimos derivadas de nuestra realidad biológica.

Tras la publicación del artículo de Lidia Falcón en Actuall, plataforma de comunicación de grupos políticos de la extrema derecha española, las mujeres de la Asamblea Abolicionista de Madrid manifestamos nuestro rechazo a que el feminismo se vincule de ninguna forma con este tipo de argumentarios. La lucha por los derechos de las mujeres no comparte ni compartirá ningún postulado con quiénes niegan la existencia de una violencia machista estructural y defienden una definición esencialista y reaccionaria de las mujeres que constituye una grave amenaza para nuestras libertades.

Han pasado ya varios días de la vuelta de la “madre” de Hermione Granger y Minerva McGonagall a las redes desde que fuera expulsada en Diciembre; a estas alturas, Internet está plagado de resúmenes, capturas de pantalla, artículos de periódicos y prensa rosa relamiéndose al olor de la sangre, sacando de contexto las palabras de esta mujer en el mejor de los casos y atacándola personal y profesionalmente en muchos otros. Es magia. La humanidad tarda años en desarrollar vacunas, erradicar pestes , crear nuevas máquinas, pero es de extraordinaria rapidez encontrando brujas. De toda la vida.

La crisis del Covid ha puesto de manifiesto cómo la sociedad acepta y tolera de manera totalmente acrítica el contenido pornográfico y que las mujeres sean reducidas a objetos sexuales, deshumanizadas y agredidas. Esa tolerancia que la sociedad tiene con la pornografía encubre la realidad de esta industria. La cultura de la sexualización que entrena a las niñas y jóvenes en esas mecánicas desde que descubren el mundo, porque es un mundo construido sobre una jerarquía sexual, queda reducida y simplificada bajos la farsa de la «libre elección». Plataformas como OnlyFans solo reproducen y se lucran de esta situación, son propaganda patriarcal que concibe a las mujeres como objetos sexuales.

Los frentes que las feministas encaran están actualmente tanto en el exterior como en el seno del propio movimiento, donde no dejan de sucederse intentos por hacer pasar por feminismo posicionamientos contrarios o perjudiciales para las mujeres.

Detrás del “feliz día de la madre” hay una realidad y unos valores que no dan motivos para la celebración sino para la lucha. Empecemos por aprovechar este día para denunciar cómo los estereotipos continúan vigentes, vivos y en constante reproducción en todos los ámbitos de la sociedad. No queremos flores ni mucho menos regalos basados en los estereotipos de género que nos oprimen. Queremos abolir el género y acabar con el poder del patriarcado opresor

Pese a que sufrir una violación no es un deseo de las mujeres, la pornografía actual está plagada de vídeos con esta temática. Existe una cantidad ingente de ellos en los que uno o varios hombres fuerzan a una mujer a realizar prácticas sexuales que ella no desea inicialmente, pero que frecuentemente termina aceptando.

La teoría queer, con las obras de Judith Butler de cabecera, ha arrebatado las herramientas analíticas que habían permitido a las mujeres identificar a sus opresores y luchar para mejorar sus condiciones de vida. No sólo diluye a las mujeres como parte oprimida de la humanidad, sino que nos convierte en opresoras en tanto que excluimos a otras personas en la definición de “mujer”.

El cantante Bad Bunny hipersexualiza en su vídeo a las mujeres y hay quien sale a aplaudirle en nombre del feminismo. La feminidad es una construcción patriarcal para oprimirnos, jamás debe ser reivindicada sino combatida. Lo demás es misoginia.